El procedimiento empleado en la fabricación de alfombras no ha variado durante siglos, siendo igual para los nómadas como para las factorías, sólo varía en el hecho de que los telares utilizados por los nómadas son mucho menos precisos que los utilizados en los talleres. Esto se debe al hecho de que los nómadas son pueblos en continuo movimiento, por lo cual necesitan materiales de fácil transporte. El telar nómada es horizontal y consta tan sólo de dos listones de madera colocados de forma paralela y sujetados al suelo por unas clavijas. El rodillo de este telar permanece inmóvil, siendo los tejedores los encargados de moverse para poder ir tejiendo, por medio de nudos, toda la alfombra. Por norma general estos telares son estrechos lo que genera alfombras rectangulares de pequeño tamaño. En cambio, el telar de los talleres se dispone de forma vertical y es mucho más preciso dando lugar a alfombras de mayor tamaño.

Los nudos utilizados son diferentes, así nos encontramos con el nudo persa o el turco- que son los más extendidos- o los nudos- o los nudos tibetanos o españoles, que son los menos reconocidos. La diferencia entre el nudo persa y el turco es que el persa empareja de forma asimétrica alrededor del par de líneas de la secuencia de la base, mientras que el nudo lo hace simétricamente.

Los materiales más utilizados en la creación de alfombras son la lana, siendo la más antigua y la más utilizada; el algodón- que al permitir realizar más nudos por metro cuadrado hace que aumente su densidad y, por lo tanto, su resistencia y durabilidad; Y la seda, material noble por antonomasia que hace que la alfombra tenga un acabado especial, brillante. Todos estos materiales pueden ser utilizados de forma separada o en combinación con el resto de los materiales.

Estos materiales tiñen de forma manual, ya sea a partir de tintes de procedencia natural como de tintes sintéticos.

El hecho de que estas alfombras estén hechas de forma artesanal hacen que tengan, en algunos casos, aspecto irregular e incluso una variante de tonos a lo largo de su decoración. A este efecto se le conoce con el nombre de Abrach. Esto no lo debemos tomar como un síntoma de falta de calidad, sino todo lo contrario, lo debemos tomar como una muestra de autenticidad.